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LETRITAS
SOLO EL QUE SABE ES LIBRE, Y MAS LIBRE EL QUE MAS SABE.... SOLO LA CULTURA DA LIBERTAD NO PROCLAMES LA LIBERTAD DE VOLAR, SINO DA ALAS, NO LA DE PENSAR,SINO DE PENSAMIENTO LA LIBERTAD QUE HAY QUE DAR AL PUEBLO ES LA CULTURA

11/10/2007 GMT 1

EL HABITO DAÑINO DE FOTOCOPIAR LIBROS

letritas @ 18:24

 

El acceso a la información es un  derecho por parte de todos los individuos sin exclusiones de ninguna naturaleza, es una garantía fundamental que tenemos las personas para poder acceder en forma libre a la información, tal es la facultad que tenemos que se encuentra reconocida en los ordenamientos internacionales de los derechos humanos

Pero por otra parte, el escribir un libro, artículo, investigaciones, etc..;entraña muchas satisfacciones , no podría ser de otra manera, un libro necesita gestarse a semejanza del bebe humano, exige roturas de paradigmas, lamentablemente se percibe claramente el pésimo papel que viene representando el fotocopiado ilegal de textos.

Hoy por hoy, fotocopiar libros es algo cotidiano, las personas sacan decenas de copias por día, y en algunos centros de formación inclusive se venden fotocopias de libros completos, esta costumbre que crece al compás de la crisis, difícilmente podemos verla como legal, si bien es cómoda y económica, no deja de ser una practica ilegal   aunque alivie los costos de la educación para muchos estudiantes, dista mucho de ser un acto que a nadie lesiona

El fotocopiado de los libros es un problema eminentemente cultural muy difícil de revertir, es que fotocopiar es un negocio que puede dejar importantes márgenes de ganancia, basta ver que en las cercanías de algunas sedes universitarias parece más fácil hallar locales donde se fotocopien libros enteros que librerías donde se vendan.

Lamentablemente en una sociedad como la nuestra también se debería mencionar cierta indiferencia Institucional ante el tema, en la que la información crece en forma vertiginosa y, en que la propia información se constituye en poder (poder político, económico y cultural), la información es el hoy y es el futuro, en estas circunstancias la comunidad de los centros de formación deberían asumir una función mas activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Pues no se trata solo de perseguir un delito, se trata de que al libro no se lo valora, ya que las fotocopias se han hecho tan normales que los propios docentes dejan el material bibliográfico en centros de fotocopiado para que los estudiantes realicen la fotocopia. Habría que recordar que no admitir el fotocopiado integro del libro no tendría necesariamente que implicar la obligación de comprarlo, por lo menos así debería ser si existiera las bibliotecas debidamente actualizadas y equipadas.

Se podría buscar ciento de justificaciones, pero esto no representa que no se considero como una agresión a los derechos de autor y nadie actúa y sanciona estos malos hábitos, o mejor dicho delitos, es el equivalente que alguien autorice el robo de alimentos en un supermercado por que un sector de la población tiene hambre, necesitamos encontrar un camino que nos ayude a solucionar este gigantesco problema.

Hoy por hoy el uso de fotocopias ilegales es alarmante, la educación no consiste solo en la provisión de información sino, ante todo, en la formación de valores, el desarrollo de aptitudes para la lectura, y el inducir al estudiante a que mantenga este tipo de actuación, niega la dirección correcta que contribuirá a elevar la calidad de la enseñanza, ya que mucho de los jovenes que realizan su investigación y en el peor de los casos estudian de reproducciones no saben distinguir autores y mucho peor no recuerdan donde leyeron esa información.

¿Acaso existe alguna pedagogía que privilegie una tinta casi ilegible, unas hojas sueltas que impiden releer y acumular saber?, ya es hora de que las autoridades educacionales y los mismos docentes reflexionen acerca de los condicionamientos y de las limitaciones de una enseñanza que tiene como soporte básico copias ilegales y de baja calidad que generalmente están condenadas a la pérdida y el olvido.

Es innegable y evidente que el saber se mantiene todavía recogido fundamentalmente en los libros impresos, Ciertamente todo esto nos lleva a una seria reflexión, pienso que todos los sectores involucrados debemos aunar esfuerzos imponentes por erradicar este mal. Eliminar la cultura del fotocopiado de libros podría ayudar quizás al crecimiento importante para que los estudiantes se familiarizaran con la lectura y la critica de los mismos, que, aun en la era de la informática, siguen siendo canales principales de transmisión de la cultura.

Fabricio Dávalos O.
BIBLIOTECARIO

 

Comentarios

Comentarios(8) »

  1. Los aportes realizados para crear una cultura que permita mejorar esos procedimientos habituales que se ha generalizado en las instituciones educativas, ojalà sean revisados y concientizados por quienes orientan esos procesos y por quienes los cumplen. La mejor opciòn serà recomendar que como bases de investigaciòn se recomiende leer un determinado artìculo de un texto y comentarlo con las propias palabras del investigador o lector, no solicitar copias ni aprendizajes memorìsticos que llevan a estas caducas pràcticas de conocimiento. Felicitaciones por el artìculo y mensaje que contiene.

    marcelo Jimènez P. | 11-10-2007 - 22:07:22 GMT 1 #

  2. Los aportes realizados para crear una cultura que permita mejorar esos procedimientos habituales que se ha generalizado en las instituciones educativas, ojalà sean revisados y concientizados por quienes orientan esos procesos y por quienes los cumplen. La mejor opciòn serà recomendar que como bases de investigaciòn se recomiende leer un determinado artìculo de un texto y comentarlo con las propias palabras del investigador o lector, no solicitar copias ni aprendizajes memorìsticos que llevan a estas caducas pràcticas de conocimiento. Felicitaciones por el artìculo y mensaje que contiene.

    marcelo Jimènez P. — 11-10-2007 - 22:07:22 GMT 1

    marcelo Jimènez P. | 11-10-2007 - 22:31:46 GMT 1 #

  3. El imparable avance de algunas sociedades y el estancamiento igualmente inevitable de muchas otras, han permitido, por así decirlo, que no todos los individuos tengan acceso a ciertos beneficios como son los libros. Si bien es cierto, el plagio por medio de las fotocopias es una salida ante los altos costos de ciertos libros, no es un justificativo ni mucho menos una buena razón el irrespeto a la propiedad intelectual. Cada uno de los autores, instituciones y todo el equipo involucrado en la producción de un libro han invertido tiempo, ingenio y trabajo arduo, no es justificable ni si quiera considerable la fotocopia y peor aún la venta de las fotocopias del trabajo de otros.

    BLANCA JIMENEZ | 22-10-2007 - 23:24:27 GMT 1 #

  4. Creo que es importante el debate planteando ya que por una parte se establece la importancia de los derechos de autor, los cuales son consagrados y protegidos por las normativas de los países y de los tratados internacionales y por otra la natural necesidad de coexistencia de estas normas y principios con uno de los derechos mas importantes del desarrollo de las sociedades como es el de desarrollo cultural de las personas.

    Entonces, hasta donde puede llegar el uno sin menoscabar al otro? Y para el caso expuesto, hasta que punto se puede justificar el fotocopiado como “política pedagógica” de las Instituciones de Educación Superior de los países en vía de desarrollo?

    La respuesta de estas interrogantes es compleja y como todo problema de este tipo generalmente se toma la salida más fácil que en este caso consiste en “institucionalizar” al fotocopiado como único vehiculo de aprendizaje con las características señaladas por el artículo.

    Pero contrario a lo que se puede pensar existen un sin numero de alternativas, como el mismo lanzamiento de ediciones mas económicas o la creación de licencias especiales en materia de derechos de autor, como es el caso de las denominadas CC, por sus siglas en ingles, que actualmente se usan en varios países y que consisten en la cesión por parte del mismo autor de varios de sus derechos como es el caso de la reproducción para fines no comerciales.

    Lo interesante es seguir en este debate, que a la larga genere alternativas al “status quo” de las fotocopias en nuestro sistema de educación superior.

    José Gustavo Prieto | 23-10-2007 - 00:08:47 GMT 1 #

  5. Otra realidad es que los libros también son caros, algunos incluso en extremo y la única manera de seguir estudiando para muchos, quizás la mayoría en la que me incluyo, es con las copias. Como decía el personaje de un querido autor chileno, la poesía no es de quien la hace sino del que la necesita... lo de la propiedad intelectual también es otro tema pero sin copias... hasta ahí no más llegáramos muchos.

    cr. | 01-11-2007 - 19:25:43 GMT 1 #

  6. En efecto esta es una realidad, preferimos fotocopiar todo clase de texto antes de pensar en adquirirlo. Sin embargo, es válido añadir que la fotocopia de libros es en su mayoria de los que "tenemos" que leer, mas no de los que nos podrian interesar en hacerlo, con esto me refiero a que por la poca costumbre de leer, cuando nos exigen hacerlo la primera ocpión y éconómica es fotocopiarlo.
    Considero que las personas que en realidad ven en la lectura una fuente de enriquecimiento, preferen comprar un libro antes que tenerlo en fotocopias.

    Jhoana Jiménez | 03-11-2007 - 17:33:26 GMT 1 #

  7. La Propiedad Intelectual es la pretensión de convertir meras percepciones sobre determinadas concepciones inmateriales (las ideas) en realidades materiales sobre las que aplicar algunos de los atributos de las cosas materiales.

    ¡Claro!, porque las percepciones de la realidad que tienen algunos están basadas en cosas que no son la realidad, sino meras percepciones de las que se han ido auto convenciendo a lo largo de años y años y que, por alguna razón, hemos decidido respetar como si fueran realidades, a pesar de que son sólo eso, percepciones.

    Esta conversión premeditada de meras percepciones en realidades constituye la argamasa de los falsos cimientos de la Propiedad Intelectual que algunos llaman la industria o sociedad del conocimiento (aunque es un término que no me gusta, porque denominar así a una cosa en la que lo que predominan son las trabas al intercambio de las ideas, resulta absurdo, aun más si adquirimos la conciencia de que la “sociedad del conocimiento” está absolutamente dominada por las llamadas "fuerzas imbéciles del mercado" –Pierre Bourdieau–, es decir, por aquellos que son capaces de comprar y vender ideas, pero no son capaces de generarlas, los que viven del conocimiento vendido en monopolio.

    Esto, la compra venta de ideas, es lo que se denomina Simonía, que alude a la compraventa deliberada de cosas espirituales o inseparablemente anejas a las espirituales, y que tiene su origen en el pecado de simonía (451 dc).

    La Simonía supone la equiparación de lo espiritual (inmaterial) a lo material, lo que constituye una aberración que, sin embargo, resulta una equiparación básica para poder justificar la estructura artificial en que se basa la actual propiedad intelectual. Si por propiedad intelectual se entiende el poder que la ley concede al autor de una obra sobre la misma por el solo hecho de su creación y, a su vez, el poder sobre la obra es la propiedad, la propiedad privada, que se define como la facultad de alguien de poseer algo –físico– y poder disponer de ello dentro de los límites legales, se concluye que la propiedad de las ideas –lo inmaterial- es como la propiedad de la cosa –lo material–, y se sujeta a las misma leyes. Una mentira que a fuerza de repetirse se pretende sea admitida –y de hecho lo es– como una verdad irrefutable.

    Esto permite a los simonitas trasladar los atributos de las cosas físicas a las inmateriales, pero trasladando sólo las características que sirven a sus intereses; así, dicen que las ideas no se consumen con el uso –cuando en realidad las ideas no se pueden consumir, ni con el uso ni sin él–, pero ellos dicen que no se consumen con el uso porque esto les permite comercializarlas infinitas veces sin tener que reponerlas, es decir, sin perder la posesión, frente a lo ocurre con las cosas materiales que cuando se venden hay que reponerlas para poder vender otras de su misma clase–.

    En otras palabras, la “idea” no es el “libro”, el libro es la expresión de la idea, pero éste, sí se consume con el uso, su transmisión conlleva la pérdida de la posesión por quien lo transmite, no incorpora el atributo de ubicuidad y su uso es excluyente ya que impide el de los no poseedores del libro.

    Por eso debemos empezar por diferenciar entre lo que es crear algo, ser autor de algo, que merece todos los respetos, y aquel que difunde, empaqueta o transporta esa cosa, que es una actividad que en sí misma puede generar valor, o lo generaba, pero que a lo mejor hoy en día genera un poco menos.

    A los simonitas, cuyo origen se encuentra en la antigua “Stationer’s Company” de Londres en la Inglaterra del siglo XVIII que basan su negocio en el modelo de la “economía de la escasez”les toca hacer frente a la nueva “economía de la abundancia” que es la cara opuesta a la economía de la escasez que suponía que era muy limitado el número de botellas en las que se podía meter el genio, y ahora, sin embargo, asiste a como esto, es justo al contrario.

    La tecnología seguirá avanzando y la experiencia demuestra que si hay una creación de valor y un ser inteligente por el medio, aparecerá un modelo de crear negocio que sea capaz de materializar ese valor, y así ha sucedido a lo largo de toda historia como los ejemplos que suponen los cocheros de los años veinte del siglo pasado que se manifestaban frente a la irrupción de telefónica y que hoy abanderan un floreciente negocio de mensajería, o los aguadores que perdieron su negocio cuando se desarrolló el sistema de tuberías y, sin embargo, hoy en día hay modelos de negocio basados en el agua embotellada, o, los repartidores de hielo frente al desarrollo de las neveras y frigoríficos... que de haberse quedado en la amarga queja del "ya no habrá más creación de hielo" no hubieran desarrollado alternativas de negocio como la venta de hielo envasado a la que asistimos en cualquier gasolinera o garito a lo largo y ancho de nuestra geografía.

    Pues bien, para los autores, para los creadores -y debemos recordar tiene que confundir creación con otros modelos - aparecerán, ya están apareciendo modelos de negocio que convierten esa actividad rentable desligada del transporte y el empaquetamiento de esa creación, ya que, no debemos olvidar, ahora lo que se está haciendo es remunerar al intermediario en lugar de al autor.

    A las entidades de gestión les tocará, si quieren persistir, estar a la “economía de la atención” que es la que manejan google, yahoo, o el Koala, bajo el principio “cuantas más visitas, cuantas más descargas, mejor” y por lo tanto se encargarán de ver quién, cómo, y en qué medio se ha utilizado una creación artística para cobrar a ése que la ha utilizado, en función del lucro que haya generado, lo cual no ocurre cuando alguien se baja, por ejemplo, una canción y, por el bien de ese autor, más vale que mucha gente se la baje...

    En las dos últimas décadas los historiadores han demostrado con claridad que la propiedad intelectual y el copyright no surgen como una afirmación de los derechos individuales de los creadores sobre sus obras. Se trata, por contra, del resultado de una campaña de la Industria del libro para asegurar sus privilegios de explotación comercial. La defensa del autor es puramente táctica.

    Así, los juristas que en el s. XVIII elaboran o, más exactamente, inventan en Inglaterra unos derechos que los autores pueden vender sus editores por tiempo ilimitado, lo hacen tan sólo para apoyar el monopolio de los impresores de Londres en su lucha contra los del resto del país: a partir de 1520, en Inglaterra, a partir a de una partitura llamada "la pequeña gesta de Robin Hood" (obra de la que se vendieron 190), se empezó a plantear la posibilidad de generar valor con eso y se creó una especie de entidad que exigía el pago de una cantidad (cuatro peniques) a todo aquel quisiera hacer la tirada de una obra determinada, pero ese dinero no iba la autor, porque la autor había vendido, había cedido sus derechos al que hacía su tirada, es decir al impresor, que era quien se convertía en protagonista del modelo. El autor, lo que hacía era vender sus obras aún impresor y éste retenía los derechos a perpetuidad, incluso aunque la obra fuera un existazo, de modo que el que se enriquece no es el autor, porque se había vendido previamente por una cantidad fija, sino el impresor por las ventas de las copias.

    ¡Invito a quien pueda, a demostrar que fotocopiar libros es un negocio¡
    en su sentido de Obtener provecho o lucro.

    Juan Carlos | 16-03-2008 - 22:56:05 GMT 1 #

  8. La Propiedad Intelectual es la pretensión de convertir meras percepciones sobre determinadas concepciones inmateriales (las ideas) en realidades materiales sobre las que aplicar algunos de los atributos de las cosas materiales.

    ¡Claro!, porque las percepciones de la realidad que tienen algunos están basadas en cosas que no son la realidad, sino meras percepciones de las que se han ido auto convenciendo a lo largo de años y años y que, por alguna razón, hemos decidido respetar como si fueran realidades, a pesar de que son sólo eso, percepciones.

    Esta conversión premeditada de meras percepciones en realidades constituye la argamasa de los falsos cimientos de la Propiedad Intelectual que algunos llaman la industria o sociedad del conocimiento (aunque es un término que no me gusta, porque denominar así a una cosa en la que lo que predominan son las trabas al intercambio de las ideas, resulta absurdo, aun más si adquirimos la conciencia de que la “sociedad del conocimiento” está absolutamente dominada por las llamadas "fuerzas imbéciles del mercado" –Pierre Bourdieau–, es decir, por aquellos que son capaces de comprar y vender ideas, pero no son capaces de generarlas, los que viven del conocimiento vendido en monopolio.

    Esto, la compra venta de ideas, es lo que se denomina Simonía, que alude a la compraventa deliberada de cosas espirituales o inseparablemente anejas a las espirituales, y que tiene su origen en el pecado de simonía (451 dc).

    La Simonía supone la equiparación de lo espiritual (inmaterial) a lo material, lo que constituye una aberración que, sin embargo, resulta una equiparación básica para poder justificar la estructura artificial en que se basa la actual propiedad intelectual. Si por propiedad intelectual se entiende el poder que la ley concede al autor de una obra sobre la misma por el solo hecho de su creación y, a su vez, el poder sobre la obra es la propiedad, la propiedad privada, que se define como la facultad de alguien de poseer algo –físico– y poder disponer de ello dentro de los límites legales, se concluye que la propiedad de las ideas –lo inmaterial- es como la propiedad de la cosa –lo material–, y se sujeta a las misma leyes. Una mentira que a fuerza de repetirse se pretende sea admitida –y de hecho lo es– como una verdad irrefutable.

    Esto permite a los simonitas trasladar los atributos de las cosas físicas a las inmateriales, pero trasladando sólo las características que sirven a sus intereses; así, dicen que las ideas no se consumen con el uso –cuando en realidad las ideas no se pueden consumir, ni con el uso ni sin él–, pero ellos dicen que no se consumen con el uso porque esto les permite comercializarlas infinitas veces sin tener que reponerlas, es decir, sin perder la posesión, frente a lo ocurre con las cosas materiales que cuando se venden hay que reponerlas para poder vender otras de su misma clase–.

    En otras palabras, la “idea” no es el “libro”, el libro es la expresión de la idea, pero éste, sí se consume con el uso, su transmisión conlleva la pérdida de la posesión por quien lo transmite, no incorpora el atributo de ubicuidad y su uso es excluyente ya que impide el de los no poseedores del libro.

    Por eso debemos empezar por diferenciar entre lo que es crear algo, ser autor de algo, que merece todos los respetos, y aquel que difunde, empaqueta o transporta esa cosa, que es una actividad que en sí misma puede generar valor, o lo generaba, pero que a lo mejor hoy en día genera un poco menos.

    A los simonitas, cuyo origen se encuentra en la antigua “Stationer’s Company” de Londres en la Inglaterra del siglo XVIII que basan su negocio en el modelo de la “economía de la escasez”les toca hacer frente a la nueva “economía de la abundancia” que es la cara opuesta a la economía de la escasez que suponía que era muy limitado el número de botellas en las que se podía meter el genio, y ahora, sin embargo, asiste a como esto, es justo al contrario.

    La tecnología seguirá avanzando y la experiencia demuestra que si hay una creación de valor y un ser inteligente por el medio, aparecerá un modelo de crear negocio que sea capaz de materializar ese valor, y así ha sucedido a lo largo de toda historia como los ejemplos que suponen los cocheros de los años veinte del siglo pasado que se manifestaban frente a la irrupción de telefónica y que hoy abanderan un floreciente negocio de mensajería, o los aguadores que perdieron su negocio cuando se desarrolló el sistema de tuberías y, sin embargo, hoy en día hay modelos de negocio basados en el agua embotellada, o, los repartidores de hielo frente al desarrollo de las neveras y frigoríficos... que de haberse quedado en la amarga queja del "ya no habrá más creación de hielo" no hubieran desarrollado alternativas de negocio como la venta de hielo envasado a la que asistimos en cualquier gasolinera o garito a lo largo y ancho de nuestra geografía.

    Pues bien, para los autores, para los creadores -y debemos recordar tiene que confundir creación con otros modelos - aparecerán, ya están apareciendo modelos de negocio que convierten esa actividad rentable desligada del transporte y el empaquetamiento de esa creación, ya que, no debemos olvidar, ahora lo que se está haciendo es remunerar al intermediario en lugar de al autor.

    A las entidades de gestión les tocará, si quieren persistir, estar a la “economía de la atención” que es la que manejan google, yahoo, o el Koala, bajo el principio “cuantas más visitas, cuantas más descargas, mejor” y por lo tanto se encargarán de ver quién, cómo, y en qué medio se ha utilizado una creación artística para cobrar a ése que la ha utilizado, en función del lucro que haya generado, lo cual no ocurre cuando alguien se baja, por ejemplo, una canción y, por el bien de ese autor, más vale que mucha gente se la baje...

    En las dos últimas décadas los historiadores han demostrado con claridad que la propiedad intelectual y el copyright no surgen como una afirmación de los derechos individuales de los creadores sobre sus obras. Se trata, por contra, del resultado de una campaña de la Industria del libro para asegurar sus privilegios de explotación comercial. La defensa del autor es puramente táctica.

    Así, los juristas que en el s. XVIII elaboran o, más exactamente, inventan en Inglaterra unos derechos que los autores pueden vender sus editores por tiempo ilimitado, lo hacen tan sólo para apoyar el monopolio de los impresores de Londres en su lucha contra los del resto del país: a partir de 1520, en Inglaterra, a partir a de una partitura llamada "la pequeña gesta de Robin Hood" (obra de la que se vendieron 190), se empezó a plantear la posibilidad de generar valor con eso y se creó una especie de entidad que exigía el pago de una cantidad (cuatro peniques) a todo aquel quisiera hacer la tirada de una obra determinada, pero ese dinero no iba la autor, porque la autor había vendido, había cedido sus derechos al que hacía su tirada, es decir al impresor, que era quien se convertía en protagonista del modelo. El autor, lo que hacía era vender sus obras aún impresor y éste retenía los derechos a perpetuidad, incluso aunque la obra fuera un existazo, de modo que el que se enriquece no es el autor, porque se había vendido previamente por una cantidad fija, sino el impresor por las ventas de las copias.

    ¡Invito a quien pueda, a demostrar que fotocopiar libros es un negocio¡
    en su sentido de Obtener provecho o lucro.

    Juan Carlos | 16-03-2008 - 22:56:53 GMT 1 #

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